Lleva la atención a tu respiración.
Establece la intención para el día o para algún ritual que harás a continuación.
Lleva la atención a tu bajo vientre. Imagina ahí la imagen de un animal. Un animal que represente lo que quieres pedir para este día. Por ejemplo si quieres defenderte, puede ser un puercoespín. O si quieres velocidad una gacela. Un gato para ver en la oscuridad. Etc.
Luego lleva la atención al centro del pecho e imagina ahí una palabra que resuma tu intención para ese día. Imagínala escrita con letras doradas.
Luego imagina en la coronilla de tu cabeza un símbolo que resuma lo que quieres ese día. Imagínalo en color violeta.
Crea en tu mente un cordón de luz que une primero la palabra en el centro del pecho con el animal a la altura de las caderas. Luego imagina meridianos de luz que unen el animal con la coronilla. Imagina que por ese cordón y esos meridianos va y viene energía.
Finalmente une el anima, la palabra y el símbolo en el centro del pecho. Fundiendose en una luz de color azul eléctrico.